Uno de los aspectos más importantes para alcanzar los objetivos de aprendizaje trazados y garantizar el éxito académico de los estudiantes, es el ambiente de aula. Un buen maestro, además de tener un amplio conocimiento de la disciplina que enseña, también es capaz de generar estrategias que permitan a sus estudiantes, sentirse seguros y a gusto en el aula de clase, de tal manera que la construcción del aprendizaje se dé adecuadamente.
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El Docente investigador, José Guillermo Martínez Rojas, expuso durante el XI Congreso hacia la excelencia educativa, que se realizó en la ciudad de Bogotá en mayo de 2017, algunas estrategias para la construcción de ambientes favorables para el aprendizaje. En El Profesor Geek hicimos un resumen de las mismas y se las compartimos a continuación.
1. ESTABLECER VÍNCULOS AFECTIVOS CON LOS ESTUDIANTES.
Conectarse afectivamente con los estudiantes genera un vínculo entre ellos y el maestro que permite la generación de un mejor ambiente en el aula. Acciones tan sencillas como conocer el nombre de todos sus estudiantes, identificar sus fortalezas y sus debilidades, conocer algunos datos sobre sus gustos, sus intereses y su familia, permite generar lazos y reconocer al maestro como una persona cercana y que se preocupa por ellos, de esta manera se fomenta el respeto y la confianza. Sin embargo, esto es posible sólo a través de la interacción con todos y cada uno de ellos, en los distintos espacios de la vida escolar.
2. SER EQUITATIVOS EN SUS INTERACCIONES CON LOS ESTUDIANTES.
Lograr que los estudiantes observen en el maestro un comportamiento justo, entendido desde la equidad. Es decir, que no se evidencien preferencias por uno u otro. Un comportamiento en donde se confiera a cada uno de los estudiantes, lo que le corresponde, según sus propias características y condiciones. La justicia genera respeto y admiración por el maestro.
3. CONSTITUIR Y COMUNICAR REGLAS Y PROCEDIMIENTOS PARA EL AULA DE CLASE.
Aunque en las instituciones educativas hay unas normas generales de comportamiento que son establecidas a través del manual de convivencia, cada maestro debe definir claramente las normas y los procedimientos que considera, es lo que desea que se siga en el aula de clase, pero además, debe comunicarlos de manera asertiva y clara, para que todos sepan cuáles son los estándares de orden y de funcionamiento que se han definido como aceptables y deseables, y que se lleven a la práctica. En consecuencia, ante las posibles faltas a lo establecido, se deben tomar medidas que pongan fin a estas situaciones. Acudiendo siempre al diálogo y la reflexión como primera opción y actuando inteligentemente cuando haya que hacerlo.
4. SUPERAR LA RUTINA Y LA MONOTONÍA EN EL AULA DE CLASE.
Utilizar, de manera frecuente y sistemática, estrategias didácticas y pedagógicas que hagan posible que la dinámica del aula no caiga en la rutina y la monotonía. Debe haber actividades y procesos que mantengan la atención y la motivación de los estudiantes, en el proceso de construcción del conocimiento, y en los procesos formativos, que se planifican y ejecutan.
5. DARLE SENTIDO AL TRABAJO ACADÉMICO DE LOS ESTUDIANTES.
La importancia de que el docente defina y transmita a sus estudiantes el sentido y el valor que tienen sus asignaciones, determinará en gran medida el tiempo y la calidad con la que ellos realizarán dichas actividades. Que se les retroalimente continuamente sobre lo que están haciendo y sobre la utilidad de las actividades realizadas y conocimientos adquiridos.
Los estudiantes deben sentir que son capaces de alcanzar los objetivos que el docente se ha propuesto en la construcción del conocimiento, o que serán capaces de completar los trabajos que él les ha asignado, así como, lo que el profesor espera alcanzar con dicha asignación.
Esperamos que este artículo sea de mucha ayuda para mejorar la práctica pedagógica de los maestros.


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